Y a la cuarta fecha, se hizo futbol

Por: Pedro Martín Ottonello

 

Nada anticipaba una fecha como esta para los 5 grandes. Tomando como antecedente inmediato la fecha anterior, todos empataron menos San Lorenzo, todos jugaron partidos chatos llenos de pelotazos a cualquier lado y con poco juego. Varios programas deportivos se vieron obligados a poner a funcionar la inventiva para sacarle maná a una piedra seca, dilema mayúsculo: poco material. Entre sístoles y diástoles, lo que el jueves parecía una fecha difunta mostraba una de las cosas más lindas que tiene el fútbol: el don de lo impredecible. Valió la pena esperar, sentarse y disfrutar. Hubo partidos muy buenos y el fútbol volvió a irrumpir.

Foto: Taringa

Foto: Taringa

El primer grande en salir a la cancha fue Racing que visitaba a Vélez. Un inapelable 3-0 en el primer tiempo parecía bajarle el telón definitivo al partido. Lo mejor del partido se vio en el primer tiempo: Racing imprimía en su 4-4-2 buena tenencia de pelota abriendo la cancha y ganando espacios. Nótese que en primer tiempo llegaron siempre con pelota controlada y con al menos una opción de pase. Vélez se vio desbordado y el nerviosismo pareció adueñarse de un equipo imberbe que se está gestando. En los tres goles Vélez marcó mal, ya sea por errores de comunicación entre los jugadores como tácticos. En el primer gol Lisandro López aguantó la pelota en el borde del área, redobló hacia adentro y Marcos Acuña persiguió la pelota que López le lanzo al vació. Acuña simplemente la acomodó de un toque al lado del palo. ABC, López aguantó tres marcas de frente, al dar el pase hacia adentro los defensores ya quedaron de espaldas al arco ¿Virtud del delantero o defecto de la defensa? En el segundo gol le cruzaron de 30 metros una pelota Acuña que la mató de pecho adentro del área, corrió 10 metros con pelota controlada hasta el punto de penal, le trabaron el remate y en el rebote la picó. La hizo el solo contra 4 defensores y el arquero. El último gol fue de Licha López, quien se entendió todo el partido muy bien con Acuña. Tras un pase con precisión de billarista quedo mano a mano con el arquero, sombrerito, persiguió la pelota y luego la acomodó con la cabeza. Fue la mejor presentación de Ricardo Zielinski en Racing y aparentemente la última de Cristian Bassedas que tras el partido renunció a la conducción técnica de Vélez Sarsfield.

Racing (4-4-2): Agustín Orión, Nicolás Sánchez, Leandro Grimmi, Iván Pillud; Danilo Ortiz, Diego González, Oscar Romero, Luciano Aued; Gustavo Bou y Lisandro López.

Vélez Sarsfield (4-3-3): Alan Aguerre, Cristian Nasuti, Fausto Grillo, Maximiliano Caire, Nicolás Tripicchio; Héctor Canteros, Leandro Somoza, Blas Cáceres; Mariano Pavone, Gonzalo Díaz y Maximiliano Romero.

 

El otro grande Avellaneda, Independiente, también jugó el sábado, cuando recibió a Tigre. El primer protagonista fue el árbitro Fernando Espinoza, quien amonestó tempranamente a Martín Galmarini y Carlos Luna. Luego cuando ambos hicieron meritos para irse a las duchas miró a otro lado. El “Rojo” tiene el mismo problema que tenía el San Lorenzo de Pizzi, y es que cuando pierden la pelota retroceden muy desordenados, de hecho todos los goles que les han hecho en lo que va de certamen tienen esa raíz. Sabiendo esto, Pedro Troglio eligió jugar el partido sobrando por afuera. En campo de Independiente se hacían fuertes jugando por las bandas donde armaban interesantes jugadas de movimiento. Tigre abría el partido con un gol de carambola, luego Espinoza compensaba al local con un penal que no fue. Meza lo cambió por gol y equilibró el partido haciendo cesar los murmullos. El partido mereció tener más goles, pero lamentablemente el grito sagrado no llegó. Es muy interesante el planteo que hizo Tigre: a partir de un 4-2-3-1 fue hilando muy buenas jugadas. De hecho en ataque con Galmarini lanzado quedaba parado 3-1-4-2 buscando siempre a Luna como referencia y con Janson abasteciéndolo. Con la cabeza en Brasil y pensando en volver a ganar la Sudamericana, Independiente volvió a empatar.

Independiente (4-3-3): Martín Campaña, Hernán Pellerano, Nicolás Taglifico, Víctor Cuesta, Gustavo Toledo; Julián Vitale, Cristian Rodríguez, Ezequiel Barco; Maximiliano Meza, Emiliano Rigoni y Diego Vera.

Tigre (4-2-3-1): Nelson Ibañez, Erik Godoy, Martín Galmarini, Mariano Echeverria, Bruno Urribarri; Diego Morales, Lucas Janson; Gaspar Iñiguez, Sebastián Rincón, Lucas Menossi; Carlos Luna.

 

San Lorenzo visitó una cancha siempre difícil como es Patronato. El partido arrancó mal para “El Cuervo”: un gol en contra de Emanuel Más a los 4 minutos de iniciado el partido. La visita la sacó realmente barata. Plantó suplentes, arrancó perdiendo con gol en contra, y en el partido no conseguía hacer pie. Se fueron prestando la pelota hasta que Más volvió a marcar para equilibrar el partido. El partido tuvo mucho ida y vuelta. Apareció de nuevo San Torrico con un penal atajado y salvó varias cuando Patronato se le venía encima a Tigre. La sacó casi gratis San Lorenzo y ahora piensa en la copa. Punto inmerecido pero inteligente.

San Lorenzo (4-2-3-1): Sebastián Torrico, Paulo Díaz, Matías Caruso, Marcos Senesi, Emanuel Más; Gabriel Esparza, Matías Merlini; Ezequiel Cerrutti, Juan Mercier, Nestor Ortigoza; Martín Cauteruccio.

Patronato (4-3-3): Federico Costa, Renzo Vera, Lautaro Geminiani, Iván Furios, Lucas Márquez; Damián Lemos, Nicolás Bertochi, Marcelo Guzmán; Alejandro Gagliardi, Arnaldo González y Matías Quiroga.

 

Boca se medía con Quilmes en La Bombonera. Lo ganó en la semana, lo ganó por un inapelable 4-1 por lo que planteó en la pizarra y por los fallos tácticos de Quilmes que se ató a un 4-1-4-1 y no supo salir de el cuando el partido lo requería. El mejor ejemplo es el segundo gol de Boca. Independientemente del partidazo de Darío Benedetto y como se entendió con los jugadores de arriba, a Pavón le dan un pase a 40 metros del arco. Tuvo tiempo para controlar, avanzar, mirar al arco y pegarle. El gol se explica sólo, el arquero adelantado y la línea de 4 plana retrocediendo de espaldas al arco. El único jugador encargado de frenar el avance de Boca simplemente no dio a vasto. Tarea titánica similar a la que tuvo que cumplir Javier Mascherano en el partido contra Alemania en el Mundial Sudáfrica 2010. Lo sobró todo el partido Boca, en el primer gol se vio muy bien las sociedades que fueron armando los jugadores entre sí, tanto por adentro como por afuera, del mismo modo que trianguló cuando las jugada lo pedía. Terminó habiendo espacios de hasta 30 metros entre la espalda de la segunda línea de 4 y el pecho de los defensores. Para los jugadores que tiene Boca, es un banquete con la mesa servida. Benedetto se destapó, está en el y como lo acomode Guillermo que siga rindiendo. Contra Godoy Cruz este 9 de área también recibió pelotas lejos del arco y por momentos con quienes lo tienen que abastecer delante de el.

Boca (4-2-3-1): Guillermo Sara, Fernando Tobio, Johnatan Silva, Gino Peruzzi, Santiago Vergini; Cristian Pavón, Pablo Pérez; Sebastián Pérez, Fernando Zuqui, Ricardo Centurión; Darío Benedetto.

Quilmes (4-1-4-1): César Rigamonti, Matías Sarulyte, Matías Orihuela, Gastón Bottino, Diego Colotto; Federico Andrada; Matías Escobar, Hernán Da Campo, Maximiliano González, Enzo Acosta; Cristian García.

 

El de River visitando a Defensa y Justicia en Florencia Varela fue un autentico partidazo de ida y vuelta. Ya en la semana el técnico del Halcón había avisado que iban a salir a jugarle de igual a igual, que estaba convencido en el golpe por golpe. Una apuesta sin duda temerosa teniendo en cuenta el caudal de juego de River ¿El resultado? Un hermoso 3-3. De palo y palo y mucho fútbol. La apuesta de Defensa pasó por poner pelotas punzantes entre líneas y apostar a la habilidad de los jugadores rápidos que tiene arriba. Marcelo Gallardo supo leer en la semana con que se encontraría, y armó un 4-2-2-2 escalonado y con apertura para poder tapar rápido los espacios y poder ahogar a los locales cuando arrancaban a tocar la pelota. El vendaval de goles fue de todo el partido y pudieron ser más. River encontró una autopista por la izquierda y la utilizó a gusto y piacere. Le sacó todo el jugo posible. Tal vez con jugadores de más jerarquía, el local hubiera corrido otra suerte. El partido justificó la entrada.

River (4-2-2-2): Augusto Batalla, Johnatan Maidana, Arturo Mina, Jorge Moreira, Milton Casco; Gonzalo Martínez, Leonardo Ponzio; Ignacio Fernández, Tomás Andrade; Sebastián Driussi, Lucas Alario.

Defensa y Justicia (4-2-3-1): Gabriel Arias, Elías Gómez, Luis Jerez Silva, Alexander Barboza, Hugo Silva; Fernando Elizari, Jonás Gutierrez; Agustín Bouzat, Tomás Pochettino, Mariano Bareiro; Juan Cruz Kaprof.

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